Sin esperarlo y como suele suceder, de golpe y porrazo, tuve noticias tuyas otra vez, solo que no me alegro saberlo, más bien volvieron a mi mente todos los rencores y recuerdos que había en mi alma contra ti.
No fueron noticias buenas, más bien se trato de algo malo: me contaron que tienes COVID, en definitiva no me alegro, pero tampoco me quita el sueño. Hace mucho que dejo de importarme lo que haces o dejas de hacer, lo que te pasa o deja de pasarte.
Estuve pensando largo rato en lo que significa esa noticia para mí y entonces entendí que no me cambia la vida en absoluto, nuestros caminos ya se separaron.
Me duele y me molesta que no tengas el valor para decirme, pero lo respeto y sobre todo, no tengo la menor intención de cambiarlo, estoy harta y cansada de iniciar siempre la comunicación, ya no lo vales y sé que yo no lo merezco.