jueves, 24 de junio de 2021

Derrota

Camino lentamente, intento seguir un paso firme con un ritmo constante, alzar la frente y mirar el cielo, pero no veo nada, todo es turbio, oscuro y nada tiene sentido.
Me pierdo en inmensos laberintos, parece que voy perdiendo la batalla, este soldado se siente caído y derrotado, no tengo municiones, ni cuchillos, mis armas no funcionan más, solo espero que pase el tiempo, que un relevo llegue pronto o que el enemigo acabe con mi humanidad. 

A mí padre con cariño.

Hace casi un año que partiste de este mundo, tus ojos se cerraron sin darme cuenta, no supe en qué momento exhalaste tu último aliento. Me dolía en el alma verte tan débil y enfermo, en poco más de un mes tu luz se fue consumiendo.
Todavía no me acostumbro a tu ausencia, me duele inmensamente saber que te has ido, que no podré abrazarte otra vez, ni escuchar tu voz o sentir tu mano junto a la mía. 
Intento con todas mis fuerzas seguir adelante, caminar hacia el sol en espera de un futuro mejor, pero a veces no puedo, me rompo una y otra vez.
Nunca me dijiste cuánto dolería tu ausencia, ni que al perderte, una parte de mí también se iría. 
A veces todo me parece un sueño, lamentablemente es real, tan real como estas lágrimas que brotan por mis ojos, cual cascada en plena lluvia.
El tiempo no alcanzó para decirte cuánto te amo y lo mucho que agradezco por haberte tenido a mi lado. Jamás imaginé que ese era el último round; peleaste como solo un campeón lo hace, dejaste todo en el ring, pero el tiempo se acabó... 

El principio del final.

Yo no sabía lo que pasaría, no tenía la certeza de nada, pero sí la convicción de ya no era feliz en esa casa,  cada vez era más evidente que estaba sola, en el lugar que hasta ese momento llamaba hogar, durmiendo con un extraño, pero me negaba a verlo y sobretodo a aceptarlo, porque esa fue la relación que me dio todo lo que  soñé y que necesitaba cuando era veinteañera... 

Esa seguridad, ese conocimiento, la certeza de que podría comerme al mundo, las ganas y la energía de hacer todo, pero también ese apoyo incondicional y la confianza plena de que alguien confiaba en mí. 

Lástima que el tiempo pasó y eso no alcanzó. Como bien dicen, el amor no es todo en la vida y menos en una relación. 


Una vez

Nadie dijo nada más, no hacía falta, fuimos un instante, una vez, solo un momento, uno que se añejó en el tiempo y se disfrutó una noche. La...