Del amor y otros demonios...
¿Qué sucede cuando recién nos enamoramos?, cuando aunque suene a cliché: sentimos que hemos encontrado al amor de verdad, el amor que habíamos esperado y nos llenamos de alegría y emoción, toda la vida se nos va en estar con esa persona tan especial; los planes, los tiempos y todo el universo se alinean para estar juntos.
Pero ¿qué pasa cuando el enamoramiento inicial ha pasado y llegamos al punto en que estamos cansados o aburridos de esa persona?, o bien cuando los gustos e intereses ya no son los mismos, pues cada uno tiene expectativas y/o planes de vida diferentes; cuando se vuelven más roomies que parejas viviendo juntos...
Resulta por demás complejo y agotador mantener una relación a largo plazo, que si los detalles, que si los quehaceres del hogar, que si los gastos en común y en lo individual, que si las reuniones familiares (y soportar las cosas que te molestan de la familia política, pero que debes hacer para que no haya problemas en la "bonita pareja"), las salidas con los grupos de amigos (aguantando a esos que te caen mal, pero que son parte del grupo y que nadie dejará de invitar por ti), las fiestas (que si uno quiere beber y el otro bailar), etc., etc. etc.
¿O es que aquello del "amor eterno" solo es una bonita utopía de la que nos han hablado?, ya que en realidad nadie puede pasar la vida entera con alguien, a menos que se trate de la mera costumbre que los mantiene unidos, o de intereses de otra índole, como los económicos por ejemplo, o quienes de plano prefieren estar mal acompañados en lugar de solos, tal vez algunos no se separen por el miedo a lo desconocido y a todo lo que eso implica .
Es entonces donde creo que las nuevas modalidades del amor surgen y en muchas ocasiones tienen mayores posibilidades de éxito, pues cada uno vive en su casa, los gastos los pagan por su cuenta y de esta manera se ven solo un rato y cuando sí están de humor; de esa manera ninguno debe soportar el mal humor del otro, su cansancio o sus enfermedades, ni tampoco su problemas existenciales o complejos, mucho menos el mal aliento matutino, sus gases o las eternas peleas por las cobijas a la hora de dormir, las batallas interminables a la hora de organizar las labores domésticas o las peleas por el control del televisor.
Evidentemente a diferencia de los modelos tradicionales en las relaciones, no hay necesidad de desgastarse al punto de todos los días antes de llegar a casa, pensar en lo bonita que era la vida entes de conocer a esa persona o bien, en las grandes oportunidades que se están alejando de nosotros por estar con ella.
En síntesis: el amor es muy bonito hasta que deja de ser todo luz y colores a nuestro alrededor; de hecho en sus últimas consecuencias puede acarrearnos mucha oscuridad y turbulencias mentales.
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