Monotonía
Me dueles y aún no te has ido, es esa distancia que poco a poco se ha interpuesto entre nosotros, la monotonía no ahogó y los detalles se murieron; dejaste de abrazarme mientras dormimos, ya no me tomas de la mano, ni prestas atención a mis ojos; ya no soñamos con el uno con el otro.
No es lo que te digo sino lo que callo y no es lo que me dices, sino lo que demuestras, porque a estas horas ya no te siento mío, ni quiero ser tuya; soy una pluma arrastrada por el viento, no tengo rumbo fijo ni voluntad; mi ser sucumbe, mi voz se apaga; las horas pasan y el tiempo se acaba; ya no quiero nada, solo busco la calma y un lugar seguro, me he cansado del mundo y sus horrores.
Mis pasos se agotan, pero la soledad me acompaña y en mis días más oscuros encuentro las estrellas que cobijan mis sueños y calman mis lamentos. Anhelo los días felices, esos que han quedado lejos de esta realidad y que me recuerdan con dolor lo que era vivir.
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