Aquí estoy, es casi media noche, escribo con lágrimas en los ojos desde mi cama.
Con demasiada frecuencia me pregunto qué pasa conmigo, por qué anhelo tanto esa etapa de mi vida, no tengo las respuestas claras. Pero sí sé que ya no existe esa historia que repito una y otra vez en mi mente.
Desafortunadamente, saberlo no lo hace más fácil, todavía es una herida que duele.
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