Entonces aprendí que solo yo me puedo dar ese amor que buscaba en ti, que mi fuerza es inmensa aunque se me caiga la vida otra vez, que la seguridad está en mí y en la confianza que me tengo, nadie más puede dármela.
Con tu partida entendí que el amor no es eterno, que es una decisión en conjunta, pero a veces es mejor decir adiós, porque nada es juntos por siempre, solo es juntos hasta que los dos estén felices.
Todavía me duele saber lo que pasó, lo que aguanté para seguir navegando juntos en un barco que estaba destinado al fracaso. Me queda el consuelo de haber dado lo mejor de mí, por eso es que al final me elegí para salvarme y emprender un nuevo vuelo, a otras tierras, otros aires y otros rumbos.
¡Qué hermoso amiga! Seguramente va dedicado a Israel.
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